Qué lástima

Decía ayer alguien en TV que el despido de Pepu Hernández es cuestión de envidia. Deporte nacional donde los haya. Y quítese el baloncesto, o lo que caiga por delante.
Patético resulta que desde la federación se permitan estos comportamientos. Máxime cuando el vapuleado es un hombre 10. Y ahí si que no hay discusión. Consiguió lo que nadie y se le trata como un desertor en donde las banderas sólo son retazos de tela.
Ojalá los jugadores le brinden el mejor de los regalos. Hace falta dignidad.
04/06/2008 13:02


